La Danza de los Voladores, reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial, sigue viva en Papantla, en el norte de Veracruz. Cuatro danzantes descienden girando desde un poste de unos 30 metros, atados por los pies, mientras un quinto toca la flauta y el tambor en la cima.
La tradición se vincula con El Tajín, antigua capital totonaca, y se transmite a nuevas generaciones a través de programas comunitarios como la Escuela de Niños Voladores de Papantla.
Los voladores se presentan en sitios turísticos de todo el país, como el Bosque de Chapultepec y Xcaret, y son uno de los mayores referentes culturales de Veracruz.